Dog Talks reflexiona sobre las conexiones entre el cine y la danza, una exploración enfocada a trasladar el lenguaje cinematográfico y su dramaturgia a la danza y el teatro, sin pasar por el uso de imágenes en movimiento en la escena.
Este proceso creativo se sustenta en pilares como la fuerza física y la calidad estética de sus artistas: seis bailarines en el escenario que construyen una historia poderosa usando sus cuerpos y convirtiéndolos en herramientas que apelan al espectador.
La pieza Dog talks también es un proceso de investigación: un espacio generado con cuerpos en movimiento que interactúan entre sí. Se trata de transferir la esencia de otros lenguajes y códigos artísticos a los cuerpos de los intérpretes. Y que los cuerpos hablen.









