Iratxe Ansa e Igor Bacovich cuestionan la tensión entre el ser humano y la naturaleza en esta nueva creación. El título hace referencia directamente a la crisis climática y la extinción de algunas especies, motivos que rara vez se abordan en las piezas de danza. Para los artistas este asunto es uno de los más relevantes de nuestra era y no puede ser ignorado.
Solo juntos, aportando cada uno su parte, podemos resolver el problema del cambio climático provocado por el hombre. El arte percibe el mundo con todos los sentidos y tiene un potencial transformador. La ejecución coreográfica y escénica sobre las amenazas que sufre nuestro planeta y cómo eso afecta al ser humano es la interpretación individual que aportan los coreógrafos.
Las contradicciones se plasman a nivel estético con una pieza de danza abstracta y fluida, en el marco de una escenografía que simboliza la desesperanza ante la crisis climática. El conjunto se mueve con energía, fluidez y gran dinamismo en tríos, cuartetos o coreografías grupales ejecutados con precisión.















